En Cartagena abundan (o abundaban) unos pájaros negros a los que se les llama María Mulata. tanto así que en la mitad de la Cartagena "mostrable" (entre el Centro Histórico y Bocagrande) hay una obra artística de Carlos Hoyos que refleja la figura de esta ave. No sé cual será la historia, ni conozco las mil y una leyendas que respladan la estampa de esta ave, lo único que me cuenta una amiga cartagenera es que a las mujeres "bándidas" o "diablas" se les llama María Mulatas, allá en la capital de Bolivar. No sé si sea verdad, mi amiga hace mucho no vive en cartagena, y yo, que voy habitulamente termino por esas tierras (y aguas, como todo cachaco), no pasó de jugar el rol de turista con "viscera", "gafa" negra, guayabera, pantaloneta de baño, "mocasín" y media blanca hasta la mitad de la pantorrilla, que camina desprevenido por las calles que en algún momento defendió Blas de Lezo, intentando no moverse mucho para que no comiencen a doler o a desbaratarse las tres capas de leche de magnesia que lleva pegada en los hombros.
Es decir, este individuo no conoce una María Mulata, porque seguramente las conoce pero no se ha dado cuenta. Por ahí debo tener una foto con algún pajarraco de esos colado.
II
Pensando y desordenando (aún más) veo un nombre repetido en mi cabeza: María. Mi mámá no se llama así. No tengo ni tías ni abuelas, ni primas que se llamen así... Me aparté del catolicismo, ni tengo delirio de Angel San Gabriel. Bueno, me formé con gente que debería tener una vocación mariana, pero no tiene nada que ver. Lo raro es que ese nombre se sigue repitiendo; se repite tanto que es el que más veces está en mi lista de teléfonos del celular, y ahorita me pongo a revisar si sucede lo mismo en el correo elecrtrónico y en los mensajeros instantaneos. Pero ¿cuál es el problema? María es una nombre comodín para la cultura latino-cristiano-occidental, las formas de combinarlo son asombrosas... y es así, cuando se repite comienzo a ver que se camufla, como primer nombre, como segundo nombre (seguramente también lo hará como tercero o cuarto), como parte inicial o final de un nombre... Por alguna razón las Marías logran meterse adentro... tal vez, se meten porque son muchas y empujan más, o tal vez, porque como son tantas logran ser cada una particular, diferente, única. Y ahora, después de desordenar mi cabeza terminó ordenada, y resulta que no hay solo Marías, no por el hecho de tener un espíritu parecido al de un ave y la belleza del caribe tienen la exclusividad de desbaratar el espíritu... Por ahí hay varias N..., unas C..., otras C... una I... tal vez entra una A... y una D...
Qué carajos!! (señor lector, olvide lo anterior) me tocó retractarme.
III
Después de revisar lo anterior, y con las cosas que suelen suceder en la vida, resulta que todo me lleva a entablar uan relación especial, una que termina siendo una variable transversal en los estupideces sobre las cuales termino escribiendo. Si quiero ver un pajarraco negro mientras me "aplico" leche de magnesia" y veo que mi celular cae presa de la destrcutiva sal marina, tengo que ir a Cartagena. Si quiero ver que tan bándidas son las "mulatas" toca invertir, para mantener vigente la lista de contactos que tienen monopolizadas las Marías tengo que pagar la cuenta del celular... si señor... la relación especial es con el Banco. Para entender bien eso toca ir a conocer bien el otro actor... El Dueño es Luis Carlos Sarmiento, pero eso no me dice nada, entoces como todo trabajo de colegio es necesario hacer un breve e inútil Marco Histórico (no todos los Marcos Históricos son inútiles, pero es que la mayoría están mal hechos y mal leídos). El banco viene de la Banca, la banquita de madera donde se sentaban los usureros italianos de la Edad Media para guardar las "riquezas" de los inocentes navegantes y comerciantes...
Eso es... la banca, todo gira alrededor de la banca, la banquita de madera, la banca donde nos hemos sentado a hablar, dejando atrás la comodidad de un sofá, la mesa mientras se comparte cualquier tipo de alimento, la cama con sus permisivas dimensiones... donde nuestras ideas opiniones y sentimientos han salido a flote, siempre en una banca... y saber que una de las sorpresas más recordadas fue precisamente mientras saltaba en las bancas (estas de metal) que acompañan a la María Mulata del señor Hoyos.
En Bodega