Coherencia o Convencimiento
Alguna vez, alguien que se supone sabe más que yo sobre la lengua, el idioma, la argumentación, la gramatica, la semántica, la sintaxis, la argumentación, la retórica, me explicó de una forma vulgar, sencilla, y útil la diferencia entre estas dos últimas: La Argumentación es la práctica de esgrimir razones o postulados de una forma coherente y lógica; mientras que la retórica, es el arte de convencer a los demás.
El hecho es que, a pesar de que pueden ser complementarias fácilmente, la retórica y la argumentación terminan en un choque constante en cualquier conversación, y nunca se sabe cual va a primar sobre la otra; me explico ejemplificando:
"Encontrabame yo" dentro de una caja de bocadillos con ruedas a la cual se le denomina "colectivo" en una tertulia con un amigo de antaño, debatiendo acerca de lo que es el transporte público en la capital bogotana. En los ires y venires de la discusión llegamos a un punto crucial, de lo que se puede llamar "calidad del servicio", los vendedores ambulantes.
Después de hacer una pequeña apología a los personajes que a través de cualquier manifestación artística ayudan con un momento de esparcimiento a los pasajeros, llegamos al tema del comercio. Después de debatir sobre los factores económicos sociales que giran alrededor de este fenómeno, llegamos a un punto de inflexión determinante en la conversación. ¿Se debe recibir (sin compromiso) el producto que es ofrecido, sabiendo de antemano que no se va a comprar?
Después de pasar por las variables de seguridad (que la escopolamina, que la intoxicación, etc.) de las estrategias de mercadeo (teniendo el producto en la mano, la decisión del posible comprador puede cambiar) y todas esas cosas, las opiniones quedaron encontradas en elk factor respeto. Aquello que nos intentaron enseñar con la "urbanidad de Carreño", e interminables discursos, para llegar a la pregunta: ¿es más irrespetuoso, devolver el producto, o decir de antemano que no? Pues, yo soy (o era, no sé) de los que defendía la segunda opinión.
En realidad recibir algo que en realidad no nos interesa como compradores es una especie de engaño, o peor, ceder ante una persuación sustentada en la lastima. Si a uno le ofrecen algo, y a uno no le interesa, dice que no y ya, se llama sinceridad. Mi co-tertulio defendía la posición de que el vendedor solo esta mostrando la opcioón y es explícito al difundir la posibilidad de devolver el producto, además de ser un acto de cortesía el recibir algo cuando se lo ofrecen.
En realidad, los dos argumentos son válidos, y aunque sigo creyendo que la opinión que yo defendía era la más lógica, sin decir que la otra es errada, terminé recibiendo los productos de ahí en adelante, y llegando hasta a dar las gracias por el ofreciemito, que es mucho más que lo que hace cualquier parroquiano que se transporta en buses y busetas.
Como carajos pasó eso? Será miedo a un ataque de algún vendedor desesperado que quiera desquitarse de su pobre suerte económica en la vida con el pobre pasajero que no recibe el producto. Será miedo al ridículo ante los vendedores-recreacionaistas (modalidad que ha ido en aumento) que deciden vengarse ante la negativa con el escarnio público. En principio diría que no, pero por alguna razón la retórica de amigo le gano a sus argumentos.
Eso normalmente sucede, es más sustemnta uno de mis axiomas de vida : "el fondo y la forma SIEMPRE tienen la misma importancia", pero, me da coraje haber perdido ese debate de esa forma, y lo peor, sin saber cuando lo perdí...
Eso del orgullo.
Por lo pronto, solo quieo decir, que no me interesa comprar comida en los buses, que compré el tarrito de plastico para guardar el cepillo de dientes (que vaina tan útil), y cuando me independeice pienso comprar el juego de agujas que lo legaré a necesitar estoy seguro. Ahh! alguna vez me gané una cadenita de plata (si claro, plata, pero dejémoslo así ante la ignoracia acerca del material) por responder bien una pregunta, y me gané un CD de Candela Stereo (eso lo relaté en un post anterior.
Lo importante es que los buses además de darme esas opciones, ma han dado tantas ideas, no se imaginan cuantas, actualmente se encuentra compitiendo con la almohada y la ducha sobre los sitios de mayor inspiración creativa (coincidencialmente sitios en los cuales es muy incomodo ponerse a coipiar lo que se le ocurre a uno.
Por si acaso, por estas hace un año empecé con este negocio. Espero sea aún más prospero.
Y también hace varios lustros, por estas fechas tuve la delicadeza de nacer.
